lunes, 12 de mayo de 2008

OTRA "PRIMERA VEZ"

Esta foto nos la hicieron al salir de una función de la zarzuela "La del manojo de rosas", yo interpreté a la tiple (así se le llama a la cantante principal) y fue una presentación bastante buena.
Abel estaba muy emocionado; siempre que cantaba se ponía muy nervioso, aunque la procesión la llevaba por dentro; sobre todo comenzaba a sudar cuando, por algún motivo le dedicaba una romanza (sobre todo en algún concierto de Antología) o le lanzaba un beso a la hora de agradecer los aplausos... recuerdo su carita y me emociono mucho...
Hoy me hicieron recordar algo, que, debido al paso del tiempo y a que tal vez, en su justo momento no le di la importancia que debía tener, había olvidado...
Asistí a una función de "La Revoltosa" la cual dirigía mi hermano, en el intermedio, fui a saludar a un grupo de amigos y amigas, me preguntaron inmediatamente por la salud de mis suegros y sobre todo por mi estado de ánimo... sentí como un vuelco en el corazón... era la primera vez que iba sola a una función... justo en ese momento, en mi corazón sentí un latigazo, porque la euforia de toda la magia de la música me había hecho pensar en que no estaba sola, en que efectivamente iba con Abel y que de un momento a otro se acercaría para abrazarme por detras o sencillamente iba a tomarme de la mano; iba a saludar con una amplia sonrisa a los amigos y después volveríamos a sentarnos a nuestras butacas... ni una cosa ni la otra...
La realidad me volvió de golpe; debo reconocer que sentí mucha soledad, me sentí nuevamente vacía y desamparada; como un niño perdido en medio de una gran plaza atestada de gente...
Sentí un nudo en la garganta cuando una agradable señora, a quien tenía muchos años de no ver me dió el pésame... después de tantos meses... nuevamente reviví aquellos días de dolor con pocas palabras: "todavía recuerdo a tu esposo que fue a mi casa a recoger una partitura, iba corriendo porque no encontraba la calle, pero ya que la encontró, subió muy atento a saludarme y a que le entregara la partitura"... es verdad, lo había olvidado!!! Abel fue a recoger una partitura a Barcelona en casa donde Cristo perdió la zapatilla porque yo no podía ir y el tiempo se me echaba encima para comenzar a estudiar...
Muchas veces pensaba que Abel en cualquier parte se podría perder porque parecía que siempre iba pensando en otra cosa; pero era muy avispado y sabía encontrar los sitios hasta debajo de las piedras... ese día recuerdo que el pobre llegó sudando, pero con la empresa conseguida... le agradecí infinitamente, aunque no sé si lo suficiente...nunca es suficiente...
La actitud de aquella amable señora me hizo nuevamente reflexionar sobre mis emociones en ese momento y darme cuenta de lo grande que es Abel, porque ella con sólo cruzar un par de palabras se sintió muy consternada por su pérdida... me dijo "es una pena que personas tan jóvenes y sobre todo tan buenas tengan que marchar tan rápido"; yo sólo subí los hombros, le regalé una sonrisa y le dije "ahora él vive en mí y siempre vivirá cuidándome"; me dió un abrazo y me dijo al oído: "claro que si nena, siempre te cuidará desde lo mas alto"...Ya no me sentí sola, ha sido la primera vez que asisto a una zarzuela sola físicamente, pero sentí un gozo enorme al escuchar y vivir la música; es muy cierto que los sonidos son terapéuticos; me sentí muy liviana y después del gran éxito de la obra, salí a felicitar a mis compañeros de oficio, con la emoción contenida por lo que vi y escuché y sobre todo porque Abel disfrutó conmigo desde allá, desde lo mas alto y al mismo tiempo muy junto a mí: en mi corazón...
Gracias cielo por este amor infinito que me sigues demostrando!

1 comentario:

Sandra, la mama de Dunia dijo...

Conozco esa sensación de latigazo, de vuelta a la realidad mas devastadora.
El otro dia estubimos en el teatro, fue nuestra primera salida des de la partida de Dunia. La obra estuvo bien, los personajes fueron capaces que me olvidara de mi vida, mi dolor. Cuando salí sentí que el mundo se caía de nuevo. Recordé tantas veces salir del cine, del teatro,... y ir a buscar a mi pequeña a casa los abuelos. Però ese dia no podía ir a buscarla, porqué no estaba físicamente en ningun sitio donde yo pudiera ir a buscarla. Pensé que no aguantaría esa sensación, mi estómago se retorció, mi cabeza no entendía que no estubiera, mi corazón lloraba, gritaba de dolor.
Es tan duro la ausencia...
Un beso muy tierno querida Carmen