Los años se van viviendo, llegan nuevamente esas fechas en las que especialmente recuerdas a tus seres amados, los que siguen en este plano y los que no.Con los que están en el Azul tienes un vínculo especial, el que es incorruptible, el que quedará por siempre hermoso e insustituible.
Ya no crearás momentos nuevos con su presencia, pero si con su caminar por la vida y dejan una bella huella, una estelada llena de amor, compasión, ternura, comprensión y quietud reflexiva compaginada con inquietud amorosa.
Cierro los ojos y tu voz suena en mi corazón, tu sonrisa llena ese espacio que tu ausencia dejó... el duelo sigue su curso y aunque llegará un día que mi cabeza se llenará completamente de blanco, mi corazón siempre te tendrá presente y serás la más bella historia de amor junto con mi hijo.
No te puedo decir "feliz cumpleaños" pero si puedo honrar tu recuerdo y tu enseñanza llena de amor a la humanidad y seguir hablando de ti, y enseñarle a mi hijo -por ejemplo- que amar a una persona que ya no está y que no ha conocido, si se puede.
Sólo se necesita que sigamos hablando de ella y actuar con buena voluntad, dignidad, con serenidad, esperanza y fe porque así nos volveremos a encontrar en ese hermoso Azul a donde nos espera.
Querido Abel, estás siempre presente, y como dice Miquel Martí i Pol: hablamos de ti, pero no con pena; simplemente hablamos de ti, de lo que te gustaba y lo que no...
Yo hablo de la hermosa vida que me dejaste y que aún con tu ausencia física, vives en mi día a día.
¡Por siempre en mi corazón!